A pesar de haber sido descubierto en diciembre del 2024, fue hasta el pasado sábado 1 de febrero que la población mundial conoció la existencia del asteroide bautizado como «2024 YR4», el cual tendría la posibilidad de chocar contra la Tierra en los próximos siete años, de acuerdo con la Administración de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
«Debido al tamaño estimado que tiene el asteroide, con un diámetro entre 50 y 90 metros, y la posibilidad de impacto en contra del planeta, es necesario realizar una vigilancia activa del meteorito», indicó el programa de alerta de impacto terrestre, conocido como ATLAS, el cual se encuentra en la ciudad de Santiago, Chile.
La NASA anunció públicamente el pasado martes 18 de febrero que el riesgo de impacto en la Tierra, por parte de este asteroide, había aumentado a más del 3.2%, alcanzando el nivel más alto jamás registrado desde que se comenzó la vigilancia de objetos potencialmente peligrosos hace más de dos décadas, en mayo del 2000.
Sin embargo, el meteorito descubierto recientemente por los astrónomos estadounidenses ahora tiene tan solo un 1.5% de probabilidades de chocar con la Tierra en los próximos siete años, de acuerdo con un índice que la NASA y ATLAS revisaron durante las últimas 24 horas, aunque esta evaluación preliminar está sujeta a más cambios.
A través de un blog de la NASA, los astrónomos norteamericanos explicaron que han revisado sus previsiones con la ayuda de las nuevas observaciones realizadas por los telescopios terrestres, y a pesar que ahora este asteroide «tiene una probabilidad mínima de chocar con la Tierra», aún es importante seguir recopilando más información.
Para Richard Moiss, el jefe de la oficina de defensa planetaria de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), el riesgo de que el asteroide YR4 impacte con la Tierra, ahora se sitúa en un 1.4%, «pero esta cifra probablemente aumentará y se disminuirá en los próximos meses», antes de caer por debajo del 1% en marzo del 2026.
Moiss recordó el caso del asteroide Apofis en junio del 2001, el cual causó revuelo en la comunidad científica internacional, tomando en consideración que la NASA había indicado que ese meteorito tenía un 2.8% de probabilidades de chocar con la Tierra en el 2027, aunque esas cifras se redujeron rápidamente a casi cero en el 2016.






