Las defensas antiaéreas rusas derribaron dos drones que se dirigían a Moscú durante la noche, indicaron autoridades ayer, en lo que calificaron de nuevo intento de Ucrania para atacar la capital rusa en una aparente campaña cuyo fin es inquietar a los moscovitas y llevar la guerra a Rusia.
Los drones fueron interceptados en su ruta hacia Moscú y no hubo víctimas, informó el alcalde, Serguei Sobyanin. El ministerio ruso de Defensa lo consideró ataque terrorista.
Uno de los drones se estrelló en la región de Domodedovo, al sur de Moscú, y el otro cerca de la autopista a Minsk, al oeste de la ciudad, detalló Sobyanin. El aeropuerto de Domodedovo es uno de los más transitados de la capital.
No estaba claro de dónde salieron los drones, y las autoridades ucranias no hicieron comentarios.
En medio de las tensiones provocadas por los ataques esporádicos con drones, al menos 43 personas resultaron heridas ayer en una explosión en una fábrica al norte de Moscú, informó el gobernador de la región de Moscú, Andrei Vorobyov. Se temía que hubiera cinco personas atrapadas bajo los escombros.
La detonación ocurrió en un almacén de fuegos artificiales, aseveró, aunque estaba en el mismo recinto que una planta que fabrica miras telescópicas y otros equipos ópticos para el ejército, además de instrumental médico.






