La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil representa un balón de oxígeno para una deprimida izquierda latinoamericana y trunca las aspiraciones de Donald Trump y Javier Milei de incorporar a Brasil a la ola conservadora.
El líder progresista fue reelegido el domingo con el 52 % de los votos, frente al 48 % que obtuvo el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro, en una remontada sin precedentes en la historia democrática del país.

En la primera vuelta, Flávio fue el más votado con el 47 % de los apoyos, dos puntos más que el dirigente progresista, lo que se tradujo en una diferencia de 2.2 millones de votos.
Pero este domingo, en la segunda vuelta, Lula ha revertido ese resultado y le ha sacado más de cuatro millones de votos a su adversario. El líder progresista sumó hoy 64.2 millones de papeletas, mejorando también con creces sus resultados de 2022.
Lula asumirá su cuarto mandato -segundo consecutivo- el próximo 5 de enero en Brasilia, con 81 años de edad.
Nunca antes en la historia de Brasil un presidente fue elegido en cuatro ocasiones diferentes.
La victoria de Lula también pone freno al giro a la derecha que experimenta América Latina en los últimos años, alentado y con injerencias del presidente estadounidense, Donald Trump.
El dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) partía con desventaja después de la primera vuelta.
Desde entonces, todas las encuestas proyectaron un desenlace muy ajustado, con ambos aspirantes en empate técnico, aunque siempre con Flávio numéricamente por delante. De hecho, los dos últimos sondeos, publicados en la víspera, mostraban al senador con un 51 % de los apoyos y a Lula con el 49 %.
Con información de EFE




